Hoy en día estamos inevitablemente rodeados de Inteligencia Artificial (IA), la cual usamos en la rutina como herramienta de trabajo. A veces nos puede resultar muy útil, ¡pero ojo! como dice el dicho: «todo en exceso es malo», podríamos llegar a caer en la dependencia de esta herramienta, atrofiando nuestras capacidades intelectuales y creativas.
Es por eso que en Beplan compartimos algunas de las buenas prácticas que pueden ser útiles para equilibrar la mente y fomentar el uso racional de la IA:
- Esfuerzo primero, IA después: Para comenzar, es importantísimo crear los borradores o bocetos sin ayuda digital y sólo usar IA para las fases de refinamiento y exploración de posibles variaciones de lo creado, o bien para análisis de datos.
- Prompts específicos y creativos: Formular instrucciones detalladas que reflejen el estilo y objetivo del proyecto, así la IA se alejará de los contenidos genéricos y “fríos”. Recuerda que la toma de decisiones finales siempre debe recaer en el equipo humano.
- Espacios libres de IA: Es relevante generar espacios o instancias dentro de la jornada, en las que el equipo funcione sin ningún tipo de asistencia digital, fomentando así los mapas mentales, bocetos a mano e interacción cara a cara. Esto ayudará a mantener la mente activa, fortalecerá la comunicación efectiva y potenciará la agudeza cognitiva, disminuyendo los distractores, lo cual, además, mejorará la calidad del trabajo.
- Alternar métodos de inspiración: Combinar búsquedas tradicionales (libros, revistas, moodboards físicos) con exploraciones en IA. Esto ayudará a enriquecer la paleta creativa y evitará sobrecargar al cerebro con una única fuente de ideas.
«Es importante no dejar de lado los métodos análogos o tradicionales de creatividad, como por ejemplo el uso de papel y lápiz. Desde el punto de vista del contenido, es importante forzarnos a enfrentar la hoja en blanco por ejemplo, para desde ahí apoyarnos con la IA, de otra forma nos encontramos con contenido reiterativo y muy poco creativo. Lo importante es que la IA sea una herramienta de asistencia y no la encargada de hacer el trabajo creativo», comenta Claudia Paredes, líder de proyectos en Beplan.
Como equipo, creemos firmemente que la IA debe ser un trampolín o una herramienta, pero nunca una muleta. Por eso, con estas prácticas, ayudamos a potenciar nuestra productividad y diversidad de ideas sin poner en peligro nuestra capacidad de innovación ni nuestra salud cognitiva. Sabemos que la clave está en usar la IA de forma consciente, siempre con el respaldo de nuestro cerebro creativo.